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Guías para un pensamiento positivo y una mente sana

Anorexia nerviosa: causas, tipos y manifestaciones

Es una enfermedad psicológica que afecta fundamentalmente a chicas adolescentes y puede llegar a provocar la muerte. Un tratamiento complejo y especializado, dónde no puede faltar el apoyo de la familia, es decisivo.
 
¿Qué es?  
La anorexia nerviosa es un trastorno psicológico caracterizado por una alteración en la percepción de la propia imagen corporal. Se deja de comer o se vomita voluntariamente lo ingerido y se producen una serie de conductas anómalas en relación con la comida.
 
Causas
No se conoce una causa única. Algunos autores ven un desencadenante en la obsesión que existe en la sociedad actual por mantener una imagen corporal en la que la delgadez se asocia a belleza.
De todas formas no puede hablarse de factores desncadenates de la anorexia, sino de factores predisponentes y precipitantes. Otra de las posibles causas es que en la sociedad occidental se le da mucha importancia a la delgadez, al cuerpo perfecto y a la belleza femenina, ofreciendo, incluso soluciones y alternativas para lograr este ideal.
 
La mayoría de las campañas de moda, los ídolos televisivos, revistas, etc. abogan por este tipo de mujer. No hay que olvidar el contexto educativo y el ambiente familiar, ya que en determinados ambientes desde que son pequeñas, se les enseña inconscientemente qué es lo que prima en nuestra sociedad y desde la misma familia se le da cierto valor a este tipo de imagen, al perfeccionismo, al éxito, etc.
 
Las rupturas conyugales de los padres, las familias con trastornos afectivos, algún familiar con adicciones o con trastornos en la conducta alimentaria, son factores que predisponen la aparición de la enfermedad, pero en ningún caso se puede decir que causen el trastorno.
 
¿A quiénes afecta?
Afecta fundamentalmente a adolescentes y a adultos jóvenes, aunque el rango de edad se está ampliando.
Afecta mucho más a las mujeres que a los hombres, de modo que por cada 100 casos 90 son mujeres y 10 son hombres. Sin embargo, las consecuencias son peores cuando afecta al sexo masculino.
Se ha visto en un principio que la mayoría de las veces afectaba a personas de clase social media-alta, sin embargo actualmente la clase social no parece ser un factor discriminante para la aparición de la anorexia.
 
Suele darse con más frecuencia en personas muy perfeccionistas, muy exigentes consigo mismas, con baja autoestima, inseguras, introvertidas, con falta de capacidades para afrontar problemas, dificultades en las relaciones sociales y con alteraciones en el estado de ánimo. Están descontentas con la propia imagen corporal y con la personalidad que tienen.
 
Tipos
- Anorexia nerviosa donde la pérdida de peso se debe a una disminución de la ingesta de alimentos. Al principio tiene sensación de hambre, pero luego se acostumbra y casi le resulta placentero: es la prueba de su "dominio" sobre la comida.
- Anorexia nerviosa donde la pérdida de peso se debe por un lado a la disminución de la ingesta de alimentos y por otro a la actitud de provocarse el vómito o a la toma de laxantes. Se suceden períodos de ayuno con períodos donde el paciente se atraca de comer. Estos casos son de más difícil tratamiento ya que suelen asociarse a depresión.
 
Cómo se manifiesta
Síntomas: Los afectados no reconocen ninguna molestia. Se observa una clara pérdida de peso. A veces se quejan de sensación de plenitud tras las comidas, de estreñimiento, de piel seca y frío y se marean con frecuencia. Las mujeres dejan de tener la regla.
Si los pacientes se provocan el vómito, se producen lesiones en la mucosa del esófago ya que el alimento que viene del estómago esta ya mezclado con el ácido clorhídrico y pasa a través de una mucosa que no está preparada para el contacto con el ácido.
Este mismo ácido clorhídrico provoca desmineralización en los dientes con los que contacta al producirse el vomito, afectando fundamentalmente la cara interna de los incisivos superiores.
En algunos pacientes se encuentra asociada una depresión o a un trastorno obsesivo compulsivo y en muchos casos se presenta ansiedad.
 
Alteraciones en sangre: Al principio el organismo compensa y los análisis son normales. Pero conforme avanza la enfermedad se producen disminución de los glóbulos rojos (anemia), de los leucocitos ( tendencia a las infecciones).
Se producen alteraciones hormonales. Si toman laxantes o diuréticos se puede producir disminución de potasio en la sangre, lo cual puede producir cambios del ritmo cardiaco que pueden llegar a provocar la muerte.
 
Fuente:

http://www.pulevasalud.com/ps/subcategoria.jsp?ID_CATEGORIA=2353&RUTA=1-747-1159-2212 2353&ABRIR_SECCION=747&ALEATORIO=PMPMPMYXGSPMAEQWHK

La reivindicación del narcisista

Son extremadamente sensibles, quieren llamar siempre la atención y, lo peor, hieren. Los hombres narcisos están considerados entre lo peor que hay, pero una psicóloga italiana llegó para defenderlos.
 
Tres tipos de hombres desaconsejaba rotundamente un sexólogo a las mujeres: los deprimidos, los alcohólicos y los narcisistas. Al leer esta recomendación en una revista femenina, la psicóloga italiana Umberta Telfener se indignó.
 
A diferencia de los dos primeros, los hombres narcisos son “tal vez más peligrosos, pero seguramente más encantadores”, defiende ella en su libro “Me he casado con un narciso. Manual de supervivencia para mujeres enamoradas” (Editorial Arcopress), texto destinado a aquellas que deseen permanecer sanas y salvas con una pareja narcisista, y también para las que, aterradas, quieran escapar de esa unión.
 
Por un lado, la italiana comparte la noción común de los hombres narcisos,-“hieren y, aunque no lo hagan de forma intencionada, pueden hacer débiles a las mujeres, las masacran”, comenta-, y entrega algunas pautas para reconocerlos: “Desconfíen cuando una persona las acusa con insistencia y dice que no tiene nada que ver con el asunto (...) Cuando por ejemplo, en una situación cotidiana, están conduciendo y el cristal se empaña y su pareja se apresura a limpiarlo, pero sólo en su lado. Sospechen cuando un hombre las hace sentir como una reina durante un tiempo, pero un día cambia de repente (y) las critica con dureza (...) Cuando vas por la calle con un hombre que siempre camina unos pasos más adelante”.
 
Una de las características del hombre narcisista, que resalta en momentos de crisis, es una susceptibilidad que parece ir más allá de los niveles normales de sensibilidad humana, y que aparentemente desencadena en tiempo récord un drástico cambio de su bienestar amoroso a las desesperadas ganas de escapar, huir lejos, para no perderse ni ser la víctima de la situación. Y “de ahí nace la necesidad de defenderse y de poner a prueba al otro”.
 
Pero con todo, la autora aclara que “no todas las señales de reconocimiento son tan negativas. Sospechen también cuando un hombre les parece demasiado simpático, galante, inteligente, divertido...”.
 
Brillante, “le encanta hacerse el entendido y que le escuchen”, seguro de sí mismo, divertido, transgresor, jamás banal, intrigante, sin límites, eterno buscador de emociones extremas y de ser el centro de todo, este hombre “siempre conseguirá sobresalir, que las mujeres se sientan importantes y cortejadas, pero nunca seguras de su amor”.
 
Triste para ellas, pero no están libres de culpa. Consciente de que una relación funciona de a dos, la autora no esconde que la mujer tiene harto que ver con que el hombre narcisista dé rienda suelta a su compleja forma de ser.
 
El instinto maternal llevado al extremo o la eterna búsqueda de un padre idealizado pueden ser algunas de las motivaciones que hacen que una mujer se ponga como desafío intentar dominar a este hombre y mantener la relación con un narcisista.
 
Pero cuidado con esto, que tal como lo explica Telfener, ellas pueden tropezar con “trampas”, con “caídas imprevistas” que surgen inconscientemente en esta unión que en momentos se ve inestable, o en la que se puede tener la impresión de que se da más de lo que se recibe, mientras la frustración y la dependencia crece. Esas “trampas” son:
 
- Desempeñar todos los papeles: Secretaria, enfermera, relacionadora pública... Las múltiples facetas de la pareja de un hombre narciso florecen en una relación en la que ella parece estar fuera, ya que su concentración se dirige a asistir a su “niño”.
 
- Verlo desnudos: La autora explica que un narcisista reacciona mal si su pareja los ‘ve desnudo’ y a esto se refiere al instante en que se logra comprender su mecanismo psicológico y, por lo tanto, él resulta previsible. Cuando ella deja de tener expectativas hacia él, el narcisista se paraliza. “En cambio, sería muy bonito secundar a estos hombres tan sensibles: si se les sigue paso a paso pueden hacer daño, pero si se consideran sus capacidades y no se permite que sus momentos negativos ejerzan demasiada influencia, se recibirán regalos importantes”, aclara.
 
- Pedir reconocimiento: Esperar una reafirmación del amor, una gratitud hacia los gestos románticos o los esfuerzos por la pareja narcisista, es una pérdida de tiempo. Él se da cuenta de los hechos, pero “no dan seguridad en los momentos de amor y mucho menos desean dar seguridad a una mujer que sienten insegura”.
 
- Perderse: La adaptación de una mujer a la relación con un hombre narcisista, carente de respeto y amor propio, puede detonar en ella la sensación de perderse, olvidar quién es y, por ende, sentirse muy dependiente.
 
- Pensar que no se tiene razón, sentirse una víctima, subestimarse: Es lo que la autora llama “el circuito de culpa y de necesidad de reparación”. Él se transforma en el victimario, en alguien que no la hace feliz y al mismo tiempo, ella se siente débil y culpable de no poder establecer una relación sana, “mientras que tal vez sólo sea esta relación concreta la que es imposible”.
 
- Enfadarse, cuestionarlo, criticarlo: Las promesas no cumplidas, las barreras que el narcisista ha puesto entre los dos pueden provocar que la declaración de guerra por parte de ella. Cuidado, la sensibilidad exacerbada de él cobrará su venganza y se alejará más.
 
- Castigarlo: Llamar la atención del narcisista con una jugada desesperada por cambiar su comportamiento, como podría ser una amenaza de romper la relación o una infidelidad, no cambiará en nada las cosas o, al menos, las hará más difíciles y sólo provocará que la frustración con él aumente.
 
- Querer que sea de otra manera, pensar que se le puede cambiar: Tal como cita la autora, esperar que él cambie “es como entrar a una ferretería y pedir leche”. Simplemente, no sucederá, así que para ahorrarse desilusiones, mejor estar consciente de ello.
 
- Desafiar su forma de ser: De pronto, puede surgir una meta poco sana, como lo es lograr a como dé lugar que ese hombre o que la relación no desaparezcan, por más tóxica que sea. Es un desafío que cuesta sacrificios y mucha frustración, y puede dar inicio a un juego poco divertido con la pareja narcisista. “Podría ser más fructífero compartir, disfrutar de su compañía, o bien, en un determinado momento, marcharse”, aconseja la autora.
 
- Darles el poder de nuestra de felicidad (y no sólo eso): La dependencia, el depositar en él y en sus cambios de humor el propio bienestar, sólo logran que en un momento de crisis el narcisista se dé cuenta del poder destructivo que tiene sobre su pareja y vea la relación como algo peligroso y, por lo tanto, huya despavorido. “No dejarse dañar, no reaccionar ante cualquier movimiento del hombre”, es lo que recomienda Telfener. Así, “él se asustará menos de su propia destructividad”.
 
- Compararlo con los otros: Ok, este hombre puede ser maravilloso, realmente encantador cuando su ego se lo permite, y tan interesante que un nuevo mundo se ha abierto ante nuestros ojos, desde que apareció él frente a ellos. Pero llegar a pensar como uno de los casos que relata la italiana: “Probablemente me quede sola porque no consigo imaginarme que otro hombre que no sea él esté a mi lado”, está muy alejado de la realidad y un claro reflejo de que has caído en la trampa.
 
Fuente:
http://www.puntomujer.emol.com/hombre_y_mujer/noticia/detallenoticia.asp?id={CF4E5483-7152-4E12-9BD5-D63D4B9FC6DD}

Risas, amor, éxtasis y creatividad

Una de las acciones que nos hace volver la mirada cuando estamos en un salón acompañadas de muchas personas, es esa sorpresiva y sonora carcajada que se vuelve contagiosa o al menos se esparce en forma de sonrisa entre el resto de los presentes.
 
Tal efecto y numerosos estudios acerca de las consecuencias de la risa, han cimentado una técnica terapéutica llamada Risoterapia, a través de la cual se consigue potenciar la capacidad humana de sentir, amar, llegar al éxtasis y fomentar su creatividad.
La Risoterapia incentiva la risa y nos enseña a “cultivarla” como algo natural. Para ello recurre a juego y danzas grupales, masajes y técnicas diversas.
Se ha comprobado que la risa franca rejuvenece, elimina el estrés, la ansiedad, la depresión, baja el colesterol, adelgaza, quita dolores, remedia el insomnio, combate los problemas cardiovasculares y respiratorios y cualquier enfermedad.
 
Mientras reímos liberamos gran cantidad de endorfinas, responsables en gran parte de la sensación de bienestar. En ese estado es más fácil descubrir nuestros dones, abrirnos horizontes, vencer los miedos, llenarnos de luz, de fuerza, de ilusión, de gozo y aprender a vivir una vida positiva, intensa, sincera y total, tal como hacen los niños.
Es por eso que la risa, más allá de ser un aconsejado ingrediente de nuestra cotidianeidad, ha adquirido el matiz de terapia y existen consultas donde nos enseñan a “sintetizarla”, “dosificarla” y también “prescribirla”.
 
Precisamente de esas consultan provienen estos ejercicios de Risoterapia que puedes practicar sola o en grupo luego de unos minutos de relajación que harán más efectivo el tratamiento.
 
RELAJACIÓN CON LA RISOTERAPIA
1- Liberar lo negativo
Toma un globo y comienza a inflarlo. En cada soplido deja salir algo que deseas que desaparezca de tu vida, de tu entorno o del mundo, y que pueden ser enfermedades, rencores, frustraciones…
 
2- Eliminar lo negativo
Ata el globo con los cordones de tus zapatillas. Pon música y empieza a bailar arrastrando el globo. Intenta hacerlo explotar antes de que se acabe la canción.
 
3- Tensar para relajar
Contrae todo los músculos y camina rápido recorriendo la habitación de punta a punta.
Intenta decir tu nombre sin aflojar la musculatura. Luego relaja de a poco, por partes, todo el cuerpo.
 
4- Técnica de la risa fonadora
Tirada en el suelo practica los cinco tipos de risa fonadora.
 
5- Técnica de las cosquillas
La risa causada por cosquillas, es la más primitiva. Las zonas más cosquillosas, axilas, flancos, cuello, envían impulsos eléctricos al sistema nervioso central lo que desata una reacción en la región cerebral. Por tal motivo, muy pocas personas resisten esta técnica infalible para reír. Acércate a tu compañero de terapia y háganse cosquillas mutuamente durante todo el tiempo que puedan.
 
Fuente: http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=familia&message.id=87858

Cómo sobrevivir al estrés de fin de año

Cumplimiento de metas en el trabajo o exámenes en la universidad, cenas formales, regalos de la Navidad, planes desesperados para llegar en buena forma al verano y los preparativos para la fiesta de Año Nuevo se pueden convertir en un calvario si no hacemos un plan ordenado y, sobre todo, realista, para comenzar con energía el 2009.
 
Ya quedan sólo unos días para la llegada del último mes del año y, pese a ese gusto por los días soleados y por la sensación de que un periodo renovado se inicia, lo cierto es que diciembre puede convertirse en un torbellino y un terrible dolor de cabeza entre tanta actividad que se avecina.
 
El sitio www.desafio.cl plantea que la psicología moderna califica este síndrome como “estrés de fin de año”, un fenómeno que se ha incrementado en el tiempo. Diversos estudios indican que en los últimos 31 días del ciclo anual, las consultas por depresión y angustia aumentan de manera considerable. Así, lo que debería ser una época de reflexión, de compartir con la familia, de entregar y recibir afecto, termina convirtiéndose en una estadía trágica y cruel en nuestra existencia.
 
Aunque diciembre en el calendario considera varios números marcados en rojo, la sensación general es que nunca en los otros meses hubo tanto que hacer. No obstante, esta sobrecarga de actividades puede tener una explicación lógica. En diciembre, no hacemos otra cosa que cosechar lo que sembramos durante los once meses anteriores.
 
Si lo pensamos bien, no son las últimas 31 jornadas del año las que nos complican, es un estilo de vida que venimos arrastrando cada día con mayor dificultad. Por lo mismo, resulta imperioso que, en una época en que las responsabilidades son muy altas, seamos capaces de cambiar nuestra mirada y posicionarnos frente a los problemas de una manera diferente, que nos asegure un tiempo de descanso, entretención y relajo.
 
Huir o atacar
Al parecer, el estrés se ha vuelto un compañero de viaje de muchos chilenos. Como muestra, sólo un dato: Un estudio de la Universidad de Chile afirma que en diciembre, al menos 1 de cada 4 chilenos vive en permanente estado de estrés.
 
Aunque la cifra parece alarmante, los especialistas coinciden en que más allá de los números, el verdadero problema está en la forma de enfrentar nuestros problemas en estos días. En un extremo, tenemos la clásica respuesta de “cerrar los ojos y esperar el feroz golpe de tensión”, que es la actitud más habitual y al mismo tiempo, la peor. En el otro rincón, está la solución más aconsejable. No es una receta mágica o un esquema infalible, pero es posible que nos asegure un mejor pasar. Su nombre es “planificación”.
 
Consejos para ser un superviviente
Diversas investigaciones demuestran que sentarse tranquilamente y planificar con detención nuestras actividades en diciembre es el primer paso para tener unas fiestas de fin de año más relajadas y felices.
 
- Primero que nada, debemos romper con la idea de que en diciembre “todo es para ayer”. Hay que ser honestos y darnos cuenta de que el mundo no va a explotar porque tomemos las cosas con más calma. Tenemos la tendencia a magnificar las cargas de trabajo y los balances finales, generando una respuesta desproporcionada a los requerimientos laborales, donde creemos que somos seres irremplazables e indispensables para la buena salud de la empresa. Confiar en los demás, aprender a delegar, compartir la toma de decisiones y potenciar la creatividad en nosotros mismos y los otros, puede ayudarnos a acabar con este mito.
 
- Luego, puede resultar positivo reorganizar nuestra carga de exigencias laborales, personales y familiares. En general, los empresarios y los ejecutivos son expertos en definir las acciones, metas y plazos de una compañía. No obstante, la mayoría de las personas falla al intentar el mismo ejercicio con sus vidas. Es necesario, tal como se hace en las empresas, organizar las actividades de diciembre de acuerdo a objetivos y metas, porque no puede ser que todos los años se nos presenten las mismas dificultades y estemos siempre desprevenidos. Debemos poner límites a nuestras capacidades y evitar dejar todo para el último minuto.
 
- La sensibilidad aumenta ostensiblemente en el último mes del año, porque el calendario marca el fin de un ciclo de la vida, en donde se tiende a evaluar lo que se hizo y lo que se dejó de hacer. Este hábito puede resultar muy estresante si el balance se realiza sólo sobre la base de índices externos como ¿conseguí el cargo que quería?, ¿logré aumentar la rentabilidad de la empresa?, ¿alcancé los objetivos de la compañía?, ¿estoy conforme con mi salario?, etc. Hay que evaluarse respecto del real sentido que le queremos dar a nuestra vida, es decir: cómo estoy, cómo fui, cómo está mi familia, cómo enfrenté los problemas y cuánto crecí como ser humano, por ejemplo.
 
- En cuarto lugar, hay que aprender a relajarse y reflexionar. Aunque no existen reglas universales para lograr este estado, la Sociedad Chilena de Psicología Clínica recomienda poner música suave, sentarse cómodamente y cerrar los ojos.
 
- Escuchar atentamente la melodía y tomar conciencia de nuestro cuerpo: su temperatura, su forma, su peso y la tensión en sus diferentes músculos. Hay que relajar cada parte de nuestra estructura y recordar los momentos más gratos del día. Esto nos permite reflexionar acerca de qué nos hace feliz, qué nos molesta, qué tareas pendientes o dificultades laborales nos preocupan y cómo debemos resolverlas. La desconexión es fundamental para lograr una verdadera recuperación, ya que de otra manera, el organismo está viviendo soterradamente parte del estrés experimentado antes.
 
- Por último, un aspecto necesario para disfrutar de las fiestas de fin de año, es identificar y reconocer el verdadero significado de estas celebraciones. La Navidad no es una competencia por quién regala más, quién hizo el obsequio más entretenido o en qué casa está el árbol más grande. El Año Nuevo tampoco es un torneo de la comida más abundante o la fiesta más entretenida. En definitiva, la clave está en saber celebrar, es decir, regalarse a uno mismo un momento para ser feliz y entregar cariño a los demás. No debemos olvidar nunca que hay muchas personas que necesitan de nuestro afecto y aún cuando diciembre pretende atropellarnos cada año, es también el instante preciso para detenernos y regalar una sonrisa.

Enfrente los problemas, no los esconda

Cuando uno siente que hay algo que no es como uno quisiera o como debería ser, tiene la necesidad de comunicárselo a alguien cercano o va a consultar con un profesional. Tener una segunda opinión sirve para reconfirmar nuestras decisiones o para tener otro punto de vista que nos ayuda a salir del laberinto de la duda, la queja o problema.

Sea cual sea el escollo, puede afectar de manera considerable su vida o sólo en un contexto limitado. En cualquier caso, es una conducta o situación que desea reducir y no incrementar.

Por regla general, un problema es una conducta que involucra un pasado reciente, el presente y el futuro (aunque objetivamente no haya ocurrido nada aún). Esto es así porque 'eso' que molesta no comienza de un día para el otro, ya lleva un tiempo instalado en nuestras vidas.

A lo que se debe prestar atención es a las denominadas soluciones intentadas, que son aquellas conductas que terminaron siendo intentos fallidos para resolver el problema, debido a que no han dado resultado.

Para poder salir adelante de esa situación enfrentando el problema y no escondiéndolo, reflexiones sobre estos consejos:

Pregúntese honestamente qué es lo que no le gusta de la situación presente y qué quisiera cambiar en el futuro.

A algunas personas les resulta más práctico anotar lo que les molesta en un papel, por lo que les resulta más fácil acordarse.

No se desespere, esto requiere de mucha calma y tranquilidad. Tarde o temprano encontrará una solución.

Para reflexionar y analizar el problema a fondo, elija un horario para dedicarle de forma exclusiva a esto, ya que podrá focalizarse sólo en eso y hacer sus tareas cotidianas durante el resto del día.

La Sexualidad de Vacaciones

Durante el verano, el tiempo libre nos estimula a disfrutar más la vida y a conectarnos con nuestras necesidades emocionales y corporales. El cuerpo está más expuesto a los estímulos externos, como el sol y el aire, y los sentidos se hacen más intensos y sensibles a los sabores, olores y al placer.

El contacto con ropas suaves y sueltas, el roce del viento en nuestra piel acalorada, la caricia del agua fresca en nuestro cuerpo, la luminosidad del sol, la belleza de la naturaleza, el placer del tiempo libre y sin horarios durante las vacaciones, la oportunidad de conocer y socializar con tantas personas, así como la sensación de plenitud y felicidad del descanso de vacaciones pueden alimentar nuestro erotismo y avivar la sexualidad.

De nosotros depende aprovechar estos estímulos para recordar que tenemos un cuerpo que necesita ser cuidado y mimado, y para revisar qué nos pasa con nuestra intimidad y el acercamiento a nuestra pareja real o eventual.

Recordemos que la sexualidad forma parte de nuestra vida diaria y de la sociedad toda. Sólo es necesario aprender a verla, a percibirla. Podemos observar diferentes maneras de manifestar el erotismo:

Existen personas cuyo modo de disfrutar se manifiesta a través de hacer "un culto" de su cuerpo; lo tienen espléndido y listo para ser mostrado y admirado.

Otras manifiestan armonía corporal, pudiendo reconocer qué partes les gustan y cuáles no, aceptándolas como propias y sin mayores conflictos. Estas personas suelen disfrutar con facilidad del encuentro con la época estival y con lo que ella depara, incrementando su deseo y su buena actitud sexual.

Otras, se asustan del placer. Tímidas y vergonzosas, continúan tapando su cuerpo, para mostrarlo lo menos posible y pasar desapercibidas. Se distancian del encuentro con los otros.

Algunas personas se muestran más permisivas durante el verano; tanto para acercarse a desconocidos ("aventuras de verano"), como para recuperar la intimidad de las parejas armónicamente unidas. Estas suelen retomar el ritmo natural de su sexualidad -opacado durante el resto del año-, aumentando la frecuencia de los encuentros y disfrutando del estar juntos. El descanso, la informalidad, el salir de la rutina y las preocupaciones, crean un clima permisivo, libre y abierto.

Durante el año laboral, algunas personas, ocupadas y abrumadas por su vida diaria, suelen dejar de lado su intimidad y placer sexual, o "cumplirlas" a modo de descarga higiénica. El agotamiento y la rutina es uno de los enemigos de la sexualidad plena.

La llegada del verano y del tiempo libre es una oportunidad para cambiar esa realidad. Ya no haya excusas para mantener su actitud pasiva ante la sexualidad. Aunque hay algunas personas, mujeres y hombres, que no incrementan su vida sexual porque evaden la intimidad del encuentro buscando nuevas ocupaciones durante las vacaciones (vida social y deportiva muy activa), con el fin -conciente o no- de continuar disimulando que la pareja y su sexualidad no funcionan bien.

Descubrirse en algunas de las actitudes descritas puede resultar útil para aprender a conocerse. Nos demos cuenta o no, todos los seres humanos tenemos nuestra sexualidad a flor a de piel.

Discutir con tu pareja podría servir para vivir más

Las discusiones con la pareja pueden dar más años de vida, según un estudio de la Universidad de Michigan.

Pelear de vez en cuando con tu pareja no sólo sirve para resolver algún problema, también puede dar más años de vida, según un estudio preliminar de la Escuela de Salud Pública y del Departamento de Psicología de la Universidad de Michigan.

La investigación, divulgada por la revista Journal of Family Communication, señala que en los matrimonios en los que sus miembros se tragan su indignación puede esperarse una muerte prematura. Por el contrario, en las parejas en las que uno o los dos manifiestan sus sentimientos y sus protestas y resuelven los conflictos, la longevidad es mayor.

Los científicos estudiaron a 192 parejas en un lapso de 17 años y las ubicaron en cuatro categorías: una primera en la que ambos comunican su indignación, en la segunda y tercera categorías, uno de los dos se expresa y el otro se reprime y en la última, ambos miembros de la pareja no reaccionaron ante un ataque.

En las 26 parejas en las que ambos cónyuges ocultaron su resentimiento hubo 13 muertes. En las restantes 166, ocurrieron 41 muertes. En el 27 por ciento de esas parejas en que ambos suprimieron sus sentimientos, uno de sus miembros murió en el período de estudio y en el 23 por ciento de los casos ambos fallecieron durante los 17 años.

Sólo un 19 por ciento de los otros tres grupos combinados vio la muerte de un miembro de la pareja durante el período de estudio.

Cuando ambos cónyuges suprimen su indignación ante un ataque o una crítica injusta del otro, la muerte prematura es el doble de probable que en los otros tipos, según Ernest Harburg, profesor de la Universidad de Michigan y director del estudio. "Cuando uno reprime su ira y oculta su resentimiento y no trata de resolver el problema, entonces hay problemas", indicó.

Eliminando el estrés: pequeños tips para aprender a relajarte

El ritmo alterado de la ciudad, el ir y venir corriendo todo el tiempo, el trabajo tensionante, los niños, la casa, el reloj, el teléfono, tenemos algunos consejos para evitar que te estreses.

El estrés es contraproducente para nuestra salud mental y para nuestro cuerpo. Muchas veces no le damos importancia y asumimos que vivir agobiado es lo normal en la actualidad. Pero la verdad que ahora se hace más necesario el buscar y encontrar la forma de permanecer relajadas, por nosotras y por lo que nos rodean.

Cuando veas que no puedes seguir el ritmo frenético que marca tu vida, que el estrés está empezando hacer mella en tu rostro con la aparición de las odiosas arrugas, cuando notes que comienzas el día fatigada, que cada vez es más frecuente que te duelan las piernas o la espalda, o sientas que tu estomago se resiente cada vez más, es momento de que te tomes un respiro.

Toma nota de estos consejos prácticos para recuperar esa paz interior que muchas veces parece olvidada.

No hagas nada
Después de un día agotador, encuentra un espacio para ti en el que no haya nada que hacer. Durante 10 minutos, cierra los ojos, siéntate en el sofá o acuéstate en la cama y escucha música relajante o simplemente quédate en silencio. Es importante asegurarte que en este lapso de tiempo nadie te moleste, de manera que se recomienda advertir a quienes te rodean de que estás en un momento muy espacial y requieres comprensión.

No te olvides de reír
Muchas personas ignoran la importancia de la risa y de ahí la revolucionaria técnica de la ristoterapia. Reír con ganas sin motivo aparente, te recargará las pilas y te sentirás mejor. Tomate las cosas un poco más a la ligera, desdramatiza los conflictos y los problemas. A veces aplicar una frase graciosa o un comentario divertido en una discusión, puede ayudar a encontrar la solución.

Date un paseo
Salir a dar una vuelta, aunque solo sean 10 minutos es muy gratificante. Si además, puedes hacerlo por un parque, por la playa o por algún lugar tranquilo mucho mejor.

Escucha música cada vez que puedas
Si puedes hacerlo, escucha música mientras estás trabajando, conduciendo, en el metro, arriba del Transantiago, en cualquier lugar donde puedas hacerlo.

Escucha música que no sea muy estridente ni frenética, recuerda que la idea es relajarse, recuerda que dicen que la música amansa a las fieras.

Práctica deportes
Intenta hacer algo de deporte aunque no te guste sudar. Hay muchas técnicas de respiración que te ayudarán en esos momentos de histeria.

Coge un libro
Escoge un libro que te guste y no te olvides de dedicarle un tiempo cada noche. Te ayudará a evadirte de los problemas que hayan surgido a lo largo del día.