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Consejos y recetas Para dar sabor y salud a la vida

Cafeína: ¿Me conviene?

La cafeína se encuentra en el té, en algunas bebidas cola, el mate, en bebidas energizantes, en el maravilloso chocolate, así como en ciertos frutos secos, medicamentos y, por supuesto, en el universalmente venerado café.
 
Y es en el café en donde ingerimos el mayor porcentaje de cafeína. ¿Por cierto, sabías que los granos de café se utilizaban en la antigüedad como moneda y se consumían como alimento? Pero más interesante aún es reconocer que la cafeína es una droga psicoactiva con la capacidad de alterar el pensamiento y los estados de ánimo. En esta línea, se han publicado numerosos estudios acerca de la relación entre café y productividad. ¿Resultados? Para todos los gustos; algunos, como el británico de 2001, aseguran que no existe relación directa entre consumo de café y productividad, inclusive se atreven a decir que la relación es inversa. Otros estudios, en este caso americanos relacionan la ingesta de esta bebida con una leve subida en la tasa de productividad, mientras que un estudio australiano señala a la causa de baja productividad no al café en sí, sino a la cantidad de tiempo que el empleado deja su puesto de trabajo para ir a beber café. Como veis, son muchos los interesados en averiguar que tiene de bueno y de malo la cafeína, especialmente en el café. 
 
Si no estás segura de los efectos de la cafeína, he aquí unos cuantos ejemplos, toma nota y recuerda que el mejor baremo es tu propio cuerpo.
 
Pros:
Estimula a corto plazo el sistema nervioso central, reduce la fatiga y aumenta la capacidad de atención.
La cafeína puede ser un cómplice perfecto en ayudar a reducir la grasa que nos sobra, siempre que se siga una dieta apropiada !claro está! Pero asegúrate de beber la suficiente cantidad de agua para no deshidratarte.
Algunos estudios han demostrado que pequeñas cantidades de cafeína pueden colaborar a prevenir el cáncer debido a los antioxidantes que contiene.
Dilata los vasos sanguíneos, actuando sobre los sistemas cardiovascular, respiratorio y gastrointestinal.
La cafeína se absorbe y distribuye muy rápidamente y no se acumula en el torrente sanguíneo.
Puede actuar como supresor temporal del apetito.
Libera ácidos grasos libres del tejido adiposo.
El consumo moderado de cafeína no está asociado a riesgos significativos para la salud. Tres tazas de café (250 miligramos de cafeína) por día podrían ser una cantidad moderada de cafeína. Seis o más se considerarían como excesivas. Así pues, la ingesta de café (1 a 2 tazas al día) no parece ser perjudicial.
 
Contras:
A pesar de promover la liberación de ácidos grasos, también es cierto que eleva los niveles de cortisol, una hormona responsable del almacenaje de grasa en el cuerpo.
No te excuses diciendo: “!Bueno… de dos a cuatro tazas de café al día no me pueden hacer daño”. Como todo en esta vida, los excesos se pagan: en este caso la ingesta excesiva de cafeína puede dejarnos inquietas, acrecentar nuestra ansiedad, impedir conciliar el sueño con rapidez, nos puede producir dolores de cabeza, acelerarnos el ritmo cardíaco, con el consiguiente malestar, etc.
Por favor !no tomes cafeína durante el embarazo o mientras estés amamantando a tu bebé!
Puede perjudicar el funcionamiento de tus riñones al aumentar el volumen de orina, lo cual puede llegar a provocar deshidratación.
Por otra parte y en grandes cantidades, puede ocasionar palpitaciones y problemas circulatorios.
Como cualquier otra adicción, el cuerpo se va acostumbrando a la cafeína y empiezas a necesitar más cantidades de cafeína para continuar alerta.
La cafeína entra en el torrente sanguíneo a través del estómago y del intestino delgado y puede tener un efecto estimulante al cuarto de hora de ser consumida, permaneciendo durante unas 6 horas después de ser consumida (los estudios todavía no determinan con exactitud si la ingestión de altas cantidades de cafeína aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias.
Las personas acostumbradas a la cafeína pueden experimentar síntomas de “abstinencia de cafeína” de 12 a 24 horas después de ingerir la última dosis. Los síntomas pasan en 24 a 48 horas. El síntoma más prominente es el dolor de cabeza. También se puede experimentar ansiedad, fatiga, mareo y depresión.
Dejar la cafeína en forma abrupta puede causar dolores de cabeza, somnolencia, irritabilidad y otros síntomas, por lo que se recomienda reducir gradualmente su consumo para prevenir cualquier síntoma a causa del síndrome de abstinencia.
La clave parece estar en el consumo MODERADO. Hasta aquí el artículo sobre cafeína porque con tantas reflexiones lo que ahora me apetece es una deliciosa taza de café.
 
Fuente:
http://revistafemenina.com/category/salud-deporte/nutricion/

Peso, emociones y dieta

Cada año, al llegar el verano, los medios de comunicación y las empresas dedicadas al tema nos recuerdan que ya llega la época en que nuestros cuerpos ya no tendrán la ayuda de abrigos o ropas holgadas donde esconderse.
 
Además, la tendencia general es ver el sobrepeso como un signo de debilidad o de incapacidad para perseverar en un objetivo.
 
Las emociones llegan a nosotros en forma de presión, autocrítica, ansiedad incluso; un sin fin de ellas con sus repercusiones en nuestra autoestima o en hacernos sentir culpables. Nos imaginamos delante del armario mirando en perspectiva las piezas que van saliendo e intentando adivinar si ese año entrarán aquellos pantalones que nos gustan tanto o esa pieza tan fresquita que no nos gustaría tener que desechar nunca.
 
Nos ponemos a prueba y nos desanimamos al mismo tiempo diciéndonos: “No me costará tanto reducir unos cinco kilitos, “todavía tengo muchos días para conseguirlo”, o el pensamiento que viene a continuación:”Nunca podré cumplir mi objetivo, los días pasan tan rápido…”
 
Qué les parece si revisamos un poco los trastornos emocionales que nos pueden generar los pensamientos relacionados con nuestro peso o la excesiva afición a reducirlo:
 
1.- “En tal fecha habré perdido tantos kilos”
Error. Aunque es lícito ponernos un plazo para conseguir ciertos logros, al hacerlo nos estamos causando un trastorno emocional que puede derivar después en una presión angustiosa ante el posible fracaso.
 
2.- “Si me adelgazo me sentiré mucho mejor”
No cabe duda. Pero el sentido del perfeccionismo no debe interferir en ningún caso con la consecución de un objetivo, ni tampoco con una dieta y el ejercicio adecuados en cada caso. Una cosa es estar más delgado, otra es conseguir la perfección.
 
3.- “Quiero verme más delgada, ya”
Error. Si no es así y las cosas no se desarrollan con la rapidez deseada el sentimiento que generará será una impotencia que puede llevar a una alimentación pobre y peligrosa.
 
4.- “Me siento culpable por haber comido mucho”
Estamos inmersos en una sociedad que todo lo celebramos con la alimentación: comidas y cenas de empresa, celebraciones de todo tipo, incluso las apuestas terminan en invitaciones a un restaurante… la comida más que una necesidad ha derivado ya en un placer, quizá nos viene de las penurias que tenían que pasar nuestros ancestros para llevarse algo a la boca.
 
De acuerdo, pero qué pasa después de una comilona. Pues que la digestión suele ser pesada y acude a nuestra mente el clásico “por qué lo habré hecho”, “ahora me siento embutido”, “me estoy perjudicando” (mientras acuden a nuestra mente escenas de nuestro aparato digestivo colapsado y pidiendo socorro con algún producto adecuado),
 
Y lo peor de todo:
5.- “Mañana voy a empezar una dieta”
Ahí ya estamos forzando un plazo y podemos caer en el error de acogernos a la primera dieta que nos ofrezca excelentes resultados en el menor espacio de tiempo posible. Otro error.
 
Las dietas fáciles no existen. Y si pensamos que en poco tiempo podremos ver grandes resultados nos rendiremos a la primera de cambio y los pensamientos: “no lo hago bien”, “no tengo la suficiente constancia”, “no tengo buena imagen, luego no me apreciarán”, etc. aparecerán en el primer peldaño de la larga escalera que conduce a la falta de autoestima.
 
Palabras clave: ten paciencia y si crees que debes reducir unos kilos, hazlo únicamente para sentirte más ágil y en beneficio de tu salud, nunca en detrimento de tu bienestar emocional.
 
Fuente:
http://revistafemenina.com/tag/nutricion/

Beneficios de la soya

La soya es un alimento que se consume desde hace mucho tiempo y del que se reconocen múltiples beneficios para la salud.
 
Se han encontrado registros médicos de China, Egipto y Mesopotamia, que mencionan a la soya como antibiótico primitivo para tratar heridas y reducir la hinchazón, que datan del año 1500 a.C y el primer registro escrito acerca del cultivo del frijol de soya data del año 2838 a.C.
 
La soya fue introducida por primera vez en Europa en el año de 1712, por el botánico alemán E. Kaempfer y no fue hasta 1804 cuando se hace mención del primer cultivo de soya en América.
 
Actualmente y gracias a la difusión de organismos como la Asociación Americana de Soya de varias investigaciones que destacan los beneficios que tiene la soya en la salud, se ha empezado a dar cabida a esta noble leguminosa en la dieta de países como México.
 
El frijol de soya es una leguminosa, que por su elevado contenido de aceite, es considerada una oleaginosa.
 
La soya tiene un excelente perfil nutricional, pues contiene entre un 38 y 40% de proteína, alrededor de un 18% de grasas, en su mayoría polinsaturadas y por su origen vegetal, no contiene colesterol, 15% de carbohidratos, 15% de fibra y 14% de humedad.
 
Además provee de la mayoría de los aminoácidos indispensables para el organismo, así mismo es rica en potasio y es una buena fuente de magnesio, fósforo, hierro, calcio, manganeso, folatos y contiene algunas vitaminas como son las vitamina E y B6.
 
La soya, además de prevenir varias enfermedades, puede ser un agente protector de las mismas.
 
En el mundo moderno donde el tiempo es oro, como lo es también la salud, existe en el mercado un producto orgánico con toda la riqueza del frijol de soya adicionada con calcio, vitaminas A, B12 y D2, y riboflavina (B2), su presentación como leche de soya facilita su consumo para aquellos que no están acostumbrados a consumir la soya como grano, gozando así con un vaso de leche de todos los beneficios que tiene la soya para la salud, entre los que se encuentran:
 
- Prevención del cáncer de mama y de próstata
- Aliado contra las enfermedades del corazón
- Alternativa para los intolerantes a la lactosa
- Un tratamiento alterno de la osteoporosis
- Reducción de los síntomas de la menopausia
- Ayuda a controlar la diabetes
 
Fuente:
http://www.esmas.com/salud/home/recomendamos/450733.html

Problemas nutricionales en la población femenina: Ácido Fólico

Respecto al ácido fólico, aunque los últimos estudios marcan como conveniente tomar 400 mcg/día tanto en hombres como en mujeres, las exigencias para alcanzar esta cantidad son mucho más estrictas en población femenina, pues un aporte adecuado de esta vitamina ayuda a prevenir malformaciones congénitas en los descendientes en caso de quedar embarazada.
 
Teniendo en cuenta que más de la mitad de los embarazos no son planificados y que la mayor parte de las malformaciones se establecen en las primeras etapas de la gestación, cuando la mayor parte de las mujeres ignoran que están embarazadas, se pone de relieve la importancia de que la mujer tenga una buena situación en ácido fólico. Habitualmente, no basta con tomar un suplemento cuando se tiene la certeza de estar embarazada.
 
En Estados Unidos se recomienda que todas las mujeres en edad fértil aumenten su consumo de frutas y verduras (importantes fuentes de diversos nutrientes y entre ellos de ácido fólico), pero también se establece la conveniencia de tomar, de manera habitual, un suplemento de esta vitamina de 400 mcg/día. Esta pauta extendida en diversos países no es muy conocida en España. También hay poblaciones en las que la harina se fortifica con ácido fólico de manera rutinaria, para que toda la población tenga una mayor ingesta de la vitamina, esto puede suponer una mayor protección frente a enfermedades cardiovasculares y neoplasias, pero se ha establecido pensando en población femenina en edad fértil, para disminuir al máximo la incidencia de malformaciones congénitas.
 
El riesgo sanitario de la carencia en calcio o en hierro es bastante conocido en la actualidad, pero quizá deba ser destacado, que la práctica totalidad de las mujeres españolas no toman la cantidad de ácido fólico marcada como conveniente, por ello, el esfuerzo por tomar frutas y verduras (principales fuentes de la vitamina) debe ser resaltado. También resultan de utilidad los cereales de desayuno enriquecidos con diversas vitaminas (entre ellas ácido fólico) y hierro, pues este aporte ayuda a mejorar la situación nutricional de la mujer sin suponer un incremento calórico importante en la dieta.
 
Se ha mencionado la importancia de evitar las deficiencias en relación con diversos nutrientes en población femenina y la dificultad que existe para lograr este objetivo, dadas las altas necesidades de nutrientes, por los menores requerimientos de calorías de las mujeres, respecto a los varones. Esta problemática se ve agravada por el creciente sedentarismo que hace que el gasto energético de la mujer sea todavía más bajo. Además, durante la edad fértil de la mujer, la prioridad no suele ser controlar su dieta para ver que la cantidad de vitaminas y minerales que recibe es la correcta. La prioridad suele ser estética, la búsqueda de un menor peso corporal lleva con mucha frecuencia a suprimir comidas, hacer ayunos...
 
Este deseo de conseguir una mayor delgadez se detecta incluso en mujeres ya delgadas y lleva a restringir el consumo de alimentos, hasta límites que con frecuencia hacen imposible el conseguir las cantidades necesarias de vitaminas y minerales.
 

Por otra parte, en mujeres preocupadas por su peso corporal, se observa una tendencia a aumentar el consumo de tabaco, lo que se asocia con un deterioro de los hábitos alimentarios adicional, con menor consumo de frutas y verduras y aumento en las necesidades de algunos nutrientes, como los antioxidantes (vitamina C, vitamina E, beta-caroteno), y también del ácido fólico y posiblemente de otros muchos. En concreto, está establecido formalmente por diferentes organismos internacionales y nacionales, que una mujer adulta debe tomar 60 mg/día de vitamina C, pero la ingesta conveniente para una mujer fumadora es de 100 mg/día. Pese a esa mayor necesidad, es frecuente que la mujer fumadora tenga ingestas de vitamina C, y de otros nutrientes, inferiores a los de la mujer no fumadora.

Fuente: http://www.mapfre.com/salud/es/cinformativo/nutricion-mujer-acido-folico.shtml

Problemas nutricionales en la población femenina: El Calcio

En lo que se refiere a las necesidades de calcio, algunas mujeres tienen mayor predisposición al padecimiento de osteoporosis y el problema se puede agravar por consumo insuficiente del mineral. Los estudios realizados en España ponen de relieve que más de un 50% de la población femenina tiene ingestas de calcio inferiores a las recomendadas. En algunos casos el organismo es capaz de adaptarse al aporte insuficiente aumentando la absorción o mediante reajustes metabólicos (aumentando la eficacia en la utilización, disminuyendo las pérdidas), pero en otras mujeres este aporte insuficiente impide conseguir la máxima masa ósea genéticamente determinada y favorece la pérdida una vez que cesa el crecimiento óseo, realidades que se pueden sumar para favorecer o agravar el padecimiento de osteoporosis en etapas avanzadas de la vida y aumentar el riesgo de sufrir fracturas y otras complicaciones asociadas.

Fuente: http://www.mapfre.com/salud/es/cinformativo/nutricion-mujer-calcio.shtml

10 tips de nutrición para tener un buen día

Para tener energía y buen ánimo todo el día, sigue al menos algunos de estos consejos en tu rutina alimenticia diaria.

1.- Agua tibia desintoxicante
Tomar un vaso de agua tibia en ayunas es bueno para limpiar tu organismo (estimula el sistema digestivo). También ayuda a limpiar la piel de tu rostro porque elimina las toxinas de tu cuerpo.

2.- Comida energética
Para obtener mayor energía hay que comer más alimentos ricos en vitamina B1 (tiamina) y B2 (riboflavina), que se encuentran en cereales integrales y las verduras de hojas como la lechuga.

3.- Más cereal
Aquellos que desayunan cereal diariamente se deprimen menos, tienen mayor concentración y se estresan menos.

4.-Come con calma
Come siempre tranquilamente, masticando con lentitud los alimentos. Ayuda a la digestión y metabolismo. Si tienes prisa, escoge una comida sana como un pan integral con verduras. De postre, come una fruta. Esto te dará energía y mantendrá tu figura.

5.- Dulces diferencias.
Los glúcidos o azúcares te brindan energía y son indispensables para que tu cerebro funcione bien. Existen dos tipos de glúcidos o azúcares: los que se tardan más en digerir, como los que hay en frutas, panes y papas, por ejemplo, y los que se digieren rápido, como los que se encuentran en pasteles, refrescos y postres. Lo importante es evitar o no abusar de estos últimos.

6.- Bebe Agua
Algo sumamente importante: beber agua. Debes tomar 1 litro de agua por cada 20 kilos que pesas (aproximadamente 8 vasos de agua diariamente, para una mujer de 60 kilos). Esto ayuda a mantenerte hidratada, a limpiar tu cuerpo, tener una mejor circulación, prevenir la celulitis, favorece la función intestinal, mantiene al cuerpo en su temperatura ideal.

7.-Proteínas siempre
Las proteínas ayudan a mantener los músculos fuertes y tonificados. Por ello, incluye en tu dieta pescado, carne, huevos o leche y sus derivados. También te aportan proteínas los cereales y las legumbres.

8.- Frutas 100% sanas
Todas las frutas ayudan a una vida más sana, especialmente: peras, uva roja y verde, manzanas, cerezas, melón, moras y plátanos.

9.- En su jugo
Cuando tomas jugos, bébelos despacio para que se mezcle con la saliva y mejore tu digestión.

10.- Cuidado con las dietas
Un consejo permanente: no sigas dietas porque te las recomendó una amiga. Si quieres ponerte a dieta, acude a un médico o nutricionista. Son los únicos profesionales que podrán diseñar un programa dietético adecuado para ti.

Alimentos que embellecen tu piel

La clave para lucir bella siempre es la alimentación.

Así como los ojos son el espejo del alma, la piel puede ser el reflejo de tu alimentación. Mantenerla tersa, joven y bella requiere de actos de voluntad: que elijas los alimentos adecuados y que decidas hidratarte bien.

Alimentos "buenos"

Los alimentos que necesita tu piel para verse hermosa contienen dos tipos de grasas consideradas "buenas": las monosaturadas y las poliinsaturadas.

Las primeras se encuentran en alimentos como la palta y el aceite de oliva. Las segundas están presentes en las semillas de girasol, los frutos secos y los pescados, como el salmón o el atún.

A una buena combinación de estos productos en tu dieta puedes agregar algunos que contienen vitaminas esenciales para la salud de tu piel.

Por ejemplo la vitamina E, que tiene una acción antioxidante que neutraliza a los radicales libres que son la causa de las manchas en la piel. Esta vitamina la puedes tomar del germen de los cereales integrales y en algunos vegetales de hojas verdes.

La piel se renueva constantemente: la mudamos cada 28 días. Se calcula que una persona produce unos cien kilos de células de epidermis a lo largo de su vida. Esa permanente renovación requiere un aporte continuado de nutrientes, pues son esenciales para la piel y su déficit en la dieta ocasiona alteraciones en su crecimiento y apariencia.

Por lo tanto, una alimentación que asegure el aporte correcto de todos ellos contribuye a mantenerla en perfecto estado de salud, a prevenir o a disminuir las arrugas en gran medida y a mantener la frescura del cutis.

Otras vitaminas como la A y la C también aportan nutrientes a la dinámica de tu piel. La vitamina A se encuentra en los alimentos de origen animal como hígados y lácteos. Por su parte el licopeno, principal componente del tomate, es un antioxidante que ayuda al rejuvenecimiento de las células cutáneas. También se halla en la manzana, la sandía y la papaya.

La mejor forma que tienes de incorporar al organismo vitamina C, de potente acción antioxidante y en la producción de colágeno que mantiene la piel tersa y sin arrugas, es comiendo frutas, en especial cítricos, mandarinas , frutillas y verduras frescas como el pimiento, el repollo y el tomate.

Siguiendo con la familia de las vitaminas, el grupo B también interviene en los procesos de renovación celular. Están en verduras, frutos secos, cereales, legumbres y en los alimentos de origen animal como: carne y vísceras, pescado, mariscos, huevos y lácteos.

La hidratación, tan necesaria para el organismo en general y para la piel en particular, se consigue mediante el agua de los alimentos que ingerimos y consumo de agua mineral. En la mayoría de las verduras y las frutas más de 90 gramos por cada 100 gramos del producto es agua, logrando un efecto doble: hidratarnos, a la vez que nos aportan nutrientes.

Y no debes olvidar la regla de oro de la nutrición: tomar diariamente cerca de un litro de agua para equilibrar las pérdidas y sostener el nivel adecuado de hidratación. Así, la piel se mantiene perfectamente hidratada y se eliminan más fácilmente las toxinas que la perjudican.

En la lista de los enemigos acérrimos de la salud de tu piel están el alcohol, el tabaco, las frituras, el exceso de líquidos calientes y de comidas muy condimentadas.

Adelgaza desayunando bien en la oficina

Descubre como el desayuno, esa comida que por lo vertiginoso de la vida moderna hemos olvidado, nos ayuda a mantener nuestro peso ideal.

No hace falta que te digamos que el desayuno es la comida más importante del día. Lo grave es que un porcentaje altísimo de mujeres no lo hace como es debido y, encima, tienen sobrepeso. Aprende a adelgazar desayunando bien.

Muchas mujeres prefieren unos minutos más de descanso en la cama por las mañanas que preparar y comer un buen desayuno, para salir, casi siempre, corriendo al trabajo con solamente un café por alimento.

Aprende a desayunar bien aunque sea en la oficina y es muy factible dejes atrás los kilos de más.

Idea Sana, no saltarse el desayuno

La regla número uno es no saltarse el desayuno nunca. Los expertos recomiendan que, al menos, dispongamos de un cuarto de hora para desayunar y que seamos conscientes de lo que estamos haciendo: comiendo los nutrientes más importantes del día.

Está comprobado que el cuerpo no aguanta más de 12 horas sin recibir alimento sin resentirse, por lo que un café no es suficiente. Se calcula que el 25% de nuestra energía proviene del desayuno.

Tómalo sin prisas

Se debe desayunar con tranquilidad, sin apuro, debería ser una regla de oro. El cuerpo tarda unos 15 minutos en sentir saciedad, así que no te metas toda la comida de golpe. Además, no es recomendable comer con prisa o ansia, porque se come más y peor. Además, el aparato digestivo lo nota.

Un consejo: al empezar el desayuno bebe un gran vaso de agua tibia (si puedes, mejor dos) que ayuda al tránsito intestinal y depura el organismo.

Y otro consejo: no pases mucho tiempo sin comer, aunque sea una fruta, verdura o yogurt, ya que cuando esto sucede, el cuerpo da la orden al cerebro de peligro por falta de alimentos y le ordena atacar los alimentos con más grasas. Así que, en la oficina, ten siempre una fruta a mano.

Algunos de los productos que no pueden faltar en un desayuno saludable son:

- Lácteos. Ayudan al crecimiento, previenen la osteoporosis y la caries, fortalecen los huesos y, últimamente, se ha investigado que es bueno para la piel.

Puedes llevarte un termo con leche descremada a la oficina o tomar yogurt.

- Pan. Puedes llevar un pan cortado en rebanadas a la oficina y aplicarle un poquito de aceite de oliva (algo muy común en la dieta mediterránea). Los hidratos de carbono son indispensables para nuestro rendimiento por lo que come dos rebanadas por la mañana. Si es integral, mejor aún. También puedes mantener en tu trabajo las tostadas envasadas que venden en los supermercados, no se rompen como las galletas, y duran más tiempo crujientes.

- Fruta. Todo desayuno ha de llevar fruta por su riqueza en vitaminas. Puedes llevarte cada día un par de frutas a la oficina para desayunar, una a media mañana y otra a media tarde. Mejor si el plátano y las uvas no las comes en la tarde, porque llevan mucho azúcar. Es mejor comer la fruta con piel siempre que se pueda y mejor entera que en zumo.

Los expertos recomiendan comer cinco piezas de fruta y verdura a lo largo del día.

- Renuncia al azúcar. Este dulce ingrediente no tiene proteínas ni vitaminas sino que son calorías vacías, por lo que podemos vivir perfectamente sin él. Si no puedes renunciar a lo dulce, sustituye siempre una cucharadita de miel por el azúcar. No eches más azúcar al café del desayuno y notarás que irás mejor.

- Cereales. Hablamos de hojuelas de maíz, muesli, copos de avena o barritas Light todos sin azúcar. Puedes incluirlos en tu tazón de leche o combinarlos como quieras. Si optas por las tostadas, mejor cambia los cereales por fruta. No se puede tener todo. En general, los cereales vienen en pequeños y cómodos paquetes ideales para almacenarlos en la oficina.

Trucos para adelgazar sin darte cuenta

Para bajar de peso, a veces no es necesario botar litros de sudor en el gimnasio, o confiar ciegamente en la dieta de moda, basta con aplicar algunos de estos sencillos consejos.

A continuación te proponemos unos buenos consejos para bajar de peso sin darte cuenta y lograr lucir como tu deseas.

- Refrigerador sano
Empieza a cuidarte por lo que guardas en el refrigerador. Deshazte de los dulces, de los helados, de los congelados, es decir, de toda la comida poco saludable, y evitarás así la tentación.

Ahora cuando tengas ansiedad por comer, abrirás la puerta de tu refrigerador, se encenderá la luz y sólo encontrarás frutas, verduras, pescado, lácteos. Etc.

- 5 comidas al día
Destierra el mito de adelgazar sin comer. Es un error que además pone el peligro tu salud. Para que una dieta sea efectiva debes realizar cinco comidas diarias: desayuna bien, come algo ligero a media mañana, no comas una gran porción en el almuerzo, por la tarde haz un tentempié y finalmente una cena ligera.

El secreto está en que tu organismo quema mejor las calorías poco a poco que cuando se hacen pocas comidas y muy copiosas.

- Indispensables las proteínas
Olvídate de comer solo una ensalada, pues al cabo de dos horas volverás a tener hambre. Las proteínas son necesarias para quemas las grasas así que no te olvides de ella. Hazle un lugar en tu dieta a los pescados, aves, carnes como el pavo o el pollo, los huevos, yogures y queso fresco.

- Las frutas y las verduras, buenas compañeras
Recuerda que cinco es el número mínimo de raciones de frutas y verduras que deberías ingerir al día para seguir una dieta sana y equilibrada. Además, tienen muchos beneficios, y te ayudará a combatir enfermedades cardiovasculares, trastornos digestivos, etc., de manera que mantén siempre cerca de ti una fruta cuando el hambre te ataque, y utiliza las verduras como acompañamientos en las comidas.

- Platos más pequeños
Para no pasarte con las raciones utiliza los platos de postre. Al ser más pequeños, te verás en la obligación de servir porciones más pequeñas aunque los verás muy llenos. Sin darte cuenta comerás menos con la sensación de comer más.

- La sopa y la ensalada, siempre que se pueda
Ingerir líquido detiene el hambre y produce la sensación de saciedad rápidamente ya que te llena más rápidamente a la vez que se absorben menos calorías. Así que ahora ya lo sabes, hazte una fanática de las sopas y de las ensaladas, de preferencia de verduras verdes.

- No renuncies al chocolate
Ojo con los postres. Comer un helado o un par de copos de helado de chocolate no te va hacer daño. Eso sí, no te pases. Son caprichos que puedes darte de vez en cuando.

- Si tienes hambre, bebe agua
Es indispensable ir siempre acompañada de una botella de agua. Lo recomendable es beber dos litros al día para no retener líquidos. Un secreto: bebe un vaso de agua antes de cada comida, te llenará y sin darte cuenta comerás menos. Pero además, cuando tengas ganas de picar algo fuera de horario, bebe agua. Funciona y evitarás tener remordimientos.

- Dieta fuera de casa
Estar de dieta no tiene porque suponer una tortura. Puedes salir igual a comer fuera de casa. El secreto está en que antes de salir comas algo como una pieza de fruta, un yogurt. De esta forma menos apetito, evitando comer platos grandes en la salida.

- Alternativa al gimnasio
Sabes la importancia de hacer ejercicio pero aunque te tengas la intención, nunca vas al gimnasio. Eso de sudar no va contigo pero te damos algunos consejos para moverte sin notarlo:

No utilices el ascensor, sube por las escaleras.
Oblígate a caminar cada día, al menos media hora.