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Consejos para verse bien y atractiva cada día |
Armoniza tus muslos y glúteos
Hay muchas mujeres que a pesar de estar delgadas pueden tener en la zona alta de los muslos y los glúteos acumulación de grasa o líquidos haciendo aparecer lo que llamamos "cartucheras"
Además de los tratamientos específicos los especialistas recomiendan dieta sana y algo de ejercicio para ayudar a eliminar sobre todo los líquidos. Para atacar directamente el problema se recomiendan una serie de técnicas estéticas que aplicadas de forma combinada pueden dar excelentes resultados.
Las técnicas utilizadas son los masajes manuales para estimular el flujo sanguíneo y linfático y por último aplicar una estimulación de impulsos eléctricos en la zona afectada.
Uno de los masajes manuales que se utilizan es el linfodrenaje, éste consiste en ir masajeando la piel con el fin de que la linfa, líquido que circula por nuestro organismo con el objetivo de limpiarlo de toxinas y restos, vuelva a circular correctamente por las zonas afectadas. En este caso el masaje se inicia en la base del cuello y consiste en masajes circulares sobre todo en las axilas y os muslos intentando que el líquido retenido vaya circulando.
Este masaje manual es el inicio de un segundo proceso en el que la estimulación se dirige a puntos más profundos de la epidermis, donde se producen las acumulaciones del tejido graso. Se inicia en la espalda con el fin de relajar la zona para pasar después a las zonas afectadas, en las que se practica un masaje empujando con fuerza con los dedos, para facilitar que la acumulación de líquidos y grasa se muevan y facilitar así su reabsorción.
Por último, el proceso se cierra con una estimulación eléctrica en los muslos y glúteos. La estimulación eléctrica facilita la rotura de posibles nódulos que se hayan formado de líquidos y grasas y a la vez actúa sobre los músculos fortaleciéndolos. El tratamiento se inicia colocando unas vendas de cintura para abajo que contienen compuestos anticelulíticos y drenantes que penetran a través de la piel. Los estímulos eléctricos se producen a través de unos electrodos que se aplican sobre las vendas.
Cuando termina la sesión, el especialista aplica sobre la zona un masaje con sus manos con el fin de relajar la tensión.
Todo tiene un precio
El número de sesiones que hacen falta para obtener resultados depende de la situación de cada persona, normalmente si la zona todavía está blanda al tacto y no presenta mucho dolor, con unas 8 sesiones bastaría, casi el doble son necesarias cuando ya la zona se presenta endurecida y duele cuando se toca.
Las sesiones son independientes, cada tratamiento es distinto y por tanto, tiene un coste por separado. El masaje inicial con la finalidad de drenar la zona oscila entre los 25 y los 50 euros, dependiendo del tiempo utilizado y del estado de cada persona.
La segunda fase que consiste en el masaje más profundo, puede costar alrededor de 45 euros una hora.
Y por último, tratar la zona si es necesario con impulsos eléctricos, nos costará alrededor de 50 euros la hora.
Como ven, armonizar nuestra figura no es barato pero bien merece la pena si los resultados son buenos.
Fuente:
Cirugía estética de la A a la Z
1.- La cirugía no hace milagros
La publicidad nos vende que se puede conseguir lo que se desee, y en muchos casos no es así. La medicina está consiguiendo alargar no sólo la vida, sino la calidad de esa vida y, claro, quieres que tu cara y tu cuerpo se corrseponda con la forma como te sientes por dentro. He tenido que rechazar pacientes porque me han pedido imposibles. La perfección y el 100 por 100 de resultados no existe, porque no somos Dios.
2.- La cirugía no resuelve problemas personales
Hay personas que quieren rehacer su vida sentimental a partir de una intervención, y el médico le tiene que hacer ver que es posible que el resultado estético les de un equilibrio y más fuerzas para enfrentarse a las dificultades normales que todos tenemos en la vida, pero lo que no va a hacer es solucionarlos...Que su problemática objetiva va a seguir exactamente igual.
3.- Hay que informarse
El 98 por ciento de las secuelas o problemas que hay en cirugía son por falta de diálogo, de información. Por eso, cuando veo que alguna persona duda, le recomiendo que consulte con otro cirujano estético, que pida una segunda opinión y tiene la puerta abierta para volver después. En mi cosulta les proporcionamos un informe completo, que ellos firman, con toda la información sobre el tipo de intervención, el postoperatorio, posibles problemas, y pros y contras.
4.- ¿Cuál es el momento de operarse?
No existe una edad establecida, depende de varios factores. Uno, es el factor del envejecimiento; hay personas que están estupendas a los 40, y otras, muy mal por problemas constitucionales, por enfermedades, disgustos...El segundo es el estado anímico -esto es muy importante- tu autoestima. Y en tercer lugar, si quieres que se note el cambio o no. Se puede hacer un lifting muscular a una mujer de 45 años, que nadie se dará cuenta hasta pasados unos tres o cuatro años: ¿oye, tú qué haces que estás siempre igual? Consigues un buen resultado a largo plazo y sin grandes cambios, esta es la gran diferencia.
5.- ¿Qué operaciones se solicitan más?
Estamos en un país de caderas anchas, por lo que la liposucción es una de las técnicas con mayor demanda. De narices grandes —tenemos un origen árabe-judía— así que las rinoplastias también son una de las intervenciones estrella. Asimismo, las operaciones de pecho. Pero donde más se nota el incremento de la cirugía es en el rejuvenecimiento de cara, que es el tema más puntero y difícil y además, lo que más se ve; el pecho o la cadera los puedes esconder, pero la cara no.
6.- La cirugía sigue siendo cara
La cirugía estética es cara, pero hay mucha gente que prefiere prescindir de otro gasto importante. Depende de la escala de valores: ¿qué prefieres, un mes de vacaciones, por ejemplo en la Costa del Sol, o arreglarte esa nariz que es para toda la vida? Y te sorprenderías porque hay mucha gente profesional de nivel medio que se opera al final del mes de julio y aprovecha las vacaciones para pasar el postoperatorio.
7.- Las españolas, a la cabeza
España es uno de los países en donde esta especialidad ha aumentado muchísimo. Somos el primer país de Europa, en cuanto a número de operaciones y el cuarto o quinto del mundo. Además, en España el nivel de cirugía estética es muy alto. Y así como antes era un tabú y decías «¡fíjate, fulanita de tal se ha operado!», ahora entra un poco en el curriculum de una persona el decir: «fulanita se ha operado. ¿Sabes quién se lo ha hecho? El famoso cirujano tal…».
8.- Los hombres también se operan
Los hombres pasan por el quirófano, pero no sólo para solucionar sus problemas tradicionales, como la obesidad o la calvicie, sino también para la cirugía de cara completa: papada, bolsas, etc., porque la competencia laboral y social es muy dura. Además, ellos son más quejicas que las mujeres en cuanto a los resultados. Operar a los varones sin que resulte evidente, es mucho más difícil. Ves a una cantidad de actores americanos, como Michael Douglas, con una «cara de pez»… Parece que le acaban de sacar de una aspiradora y con cicatrices visibles en las orejas. ¡Es terrorífico!
9.- Lo último, el "lift-face"
...o el tratamiento del tercio medio de la cara, es decir pómulos, ojos, etc. En la última reunión internacional que tuvimos llegamos a la conclusión de que nos hemos pasado porque estamos creando una estética que no ha existido nunca: el pómulo tan alto, el ojo tan rasgado, nadie tiene esa apariencia ni siquiera a los 20 años… Por ello tenemos la intención de cambiar técnicas o modificar movimientos musculares para volver a la naturalidad.
10.- No hay que olvidar la propia imagen
En cirugía estética nos ocurre una cosa muy curiosa: hay algunas personas que vienen a la consulta que se han olvidado de su propia imagen: la palabra sería que han perdido el oremus sobre su imagen. Y cuando les enseñas la foto que sacamos antes de operar, niegan que aquella persona sean ellas… Es un proceso psicológico muy curioso que les lleva a pedir una serie de exageraciones en los tratamientos, que luego nunca les satisfacen. Porque, ¿a quién le puede gustar ese labio tan exagerado que vemos hoy?
Fuente:
http://www.demujeramujer.com.ar/salud/estetica/cirugia_plastica/delaalaz.html
Guía de la perfecta peloláis
El uso de la plancha alisadora deja, en un primer momento, una cabellera brillante y ordenada, pero a medida que se quiere repetir el efecto más días en la semana, el pelo termina siendo la víctima del fuerte calor que se aplica sobre él.
Como resultado, lo que se luce termina siendo un cabello que, por más liso que esté, se ve dañado, opaco y deshidratado. ¿Cómo evitar el deterioro y continuar con el look perfecto? Lo primero es escoger una buena plancha.
“Antes lo que teníamos eran dos placas que, prácticamente, freían el pelo, y que lo terminaban resecando y frizando. Pero desde hace años que comenzaron a aparecer planchas ionizadas, que dan brillo y mantienen la humedad del cabello”, cuenta Luis Lagos, de la peluquería Sebastián Ferrer del Parque Arauco.
El estilista explica que es importante fijarse en que sea una plancha de marca reconocida, como las que son utilizadas de manera profesional, y que cuentan con tecnologías de iones –que mantiene la humedad- placas de cerámica, y muchas de ellas permiten controlar el calor con el que se desea peinar. Sus precios no suelen estar entre los más bajos pero garantizan el mínimo daño del cabello.
En cuanto a la periodicidad de su uso, éste dependerá de dos factores primordiales. El primero es la aplicación de un producto térmico previo al alisado, como advierte la estilista y colorista del salón Roberto Giordano de Las Ursulinas, Elida León.
“La idea es protegerlo antes del calor extremo”, explica ella. Para eso existen herramientas como el “Thermal Creations. Spray protector del calor” de TRESemmé, el “Iron Finish” de L’Oreal o el “High Hair. Flat Iron Spray”, de Wella. Ambos se utilizan antes de la plancha, secador u ondulador.
El segundo factor imprescindible es un tratamiento de hidratación para el cabello. Éstos pueden ser masajes capilares cada 15 días, con cremas o ampollas en un salón especializado, o usando productos reconstructores dos veces por semana, dependiendo de cuánto se utilice la plancha. El “Ciment Thermique”, de Kérastase, o “Power Mask”, de Wella, funcionan.
Incluso León propone un método que utiliza keratina e incluye el uso de la plancha para obtener mejores resultados: “Se aplica la keratina al cabello recién lavado y, luego, se ocupa la plancha para que, con el calor, el producto penetre mejor”. Esto se mantiene por tres días, antes de volver a lavarse el pelo y devuelve a la cabellera sus vitaminas y humedad.
Sobre la posibilidad de usar la plancha sobre el pelo mojado o recién lavado, los expertos no se ponen de acuerdo; algunos dicen que acelera su daño porque para conseguir el alisado, debe aplicarse la plancha mucho más rato para primero secarlo; y otros afirman que no le pasa nada extremo, siempre que se utilicen los productos.
El anís en la cosmética anti-aging
Es la hierba medicinal más antigua utilizada en el mundo, famosa por sus propiedades digestivas y descongestionantes. Pero hoy, la industria de la cosmética tiene puestos los ojos en el anís por nuevas cualidades que se le atribuyen: su poder antienvejecimiento y modelador de la piel.
En el vertiginoso mundo de las cremas anti-aging son pocos los productos que han incorporado el anís como ingrediente principal en la lucha contra las arrugas. Y es que esta hierba es más conocida por sus propiedades digestivas, diuréticas, carminativas y expectorantes que por su capacidad de reforzar y estimular los tejidos de la piel, además de inhibir las continuas contracciones musculares faciales.
"Se trata de un descubrimiento muy nuevo, algo que recién se está incorporando en la cosmética", explica el doctor Patricio Amaro, dermatólogo de la Universidad de Chile. "El extracto de anís estimula la actividad e interacción celular reactivando la regeneración del tejido conectivo y reduciendo las arrugas", dice.
Hasta ahora, la mayoría de los productos con anís disponibles en el mercado tenían más que ver con las terapias alternativas y cosmética natural que con la tradicional. "El anís se ha usado básicamente en lociones y aceites para masajes", dice la experta en cosmética natural, María Fernanda Cerda (09-0619759), quien dicta talleres en Santiago y la Quinta Región. Y agrega que gracias al picor del anís, que produce calor, también se utiliza en cremas reductivas.
Su cualidad modeladora es otra de las razones por las que el anís está dando que hablar en la industria de la belleza. Según explica el doctor Amaro, "el extracto activa el metabolismo celular de la piel incrementando la producción de colágeno. Esto permite que esté más elástica y tonificada, lo que ayuda a modelar la figura".
Las otras facetas del anís
"Gracias a sus efectos antiespasmódicos, algunos naturistas lo utilizan para aliviar la gastritis. "Sus compuestos atenol y bisolobeno son los responsables de que también favorezca la digestión de los alimentos", asegura Paula Lisboa (www.esencialis.cl), quien trabaja con aceites esenciales.
""El anís estimula, además, el sistema nervioso central, alivia ansiedades y tensión nerviosa, es vigorizante, brinda seguridad, gracias a sus propiedades sedantes", agrega la terapeuta.
Cómo desinflamar los párpados hinchados
Los ojos y los párpados hablan de nuestro estado de ánimo. Hay que darles luminosidad y tersura. La mirada dice mucho de una persona y el marco del ojo, principalmente los párpados, merecen un poco de preocupación. Los párpados hinchados denotan cansancio, descuido y poca salud.
Para atenuar la inflamación de los párpados, te damos aquí un truco muy fácil de hacer.
Te presentamos tres opciones para hacer que se desinflamen:
1. Ponte unas rodajas de pepino en los ojos. Esto los refrescará y hará que la piel se relaje.
2. Aplica una bolsita de té calentada en agua. Añade luego hielo encima de la bolsita hasta que se enfríe y después aplícatela sobre los ojos.
3. Coloca algodones con agua fría en los ojos. El cambio de temperatura ayudará a desinflamar los párpados.
Prestarle atención a las cejas
Un rasgo que se destaca y le dan personalidad a la cara son las cejas, para que resalten según tu rostro, te ayudamos con algunos consejos.
Si tienes la cara redonda: Use las cejas más bien largas con las puntas un poquito levantadas.
Si tu cara es cuadrada: Depílelas para que formen una curva larga y bien arqueada.
A medida que arranque los las cejas para darles forma, cepíllalas hacia arriba hasta que adquieran la forma deseada.
Ahora pasemos a los ojos, si son pequeños: Reduzca el espesor de las cejas depilándolas, así le darás mayor realce a los ojos.
Si tienes los ojos cansados (parpados caídos): Las cejas gruesas o demasiado finas la harán aparentar más edad. Delinéelas con un arco suave y no las extienda más allá de la esquina exterior del ojo. Las líneas hacia arriba son más juveniles que las caídas.
Para las cejas claras: hay que pintarlas de adentro hacia afuera y en el sentido del pelo con un lápiz de ceja marrón.
Para saber que es lo que mejor nos queda es fundamental conocernos, mirarnos bien en el espejo y practicar como maquillar las cejas, sin prisa y observando con el resto de la cara si vamos por buen camino. El cepillado es necesario para mantenerlas impecables.
En todos los casos, utilice un cepillo de dientes limpio para levantarlas ligeramente y hacer que se deslicen hacia las sienes.
Secretos para el cuidado de la pie
Aquí te damos algunos secretos para mantener siempre tu piel suave, mejorando su textura, reparando y nutriendo sus capas profundas.
Acá una lista con sugerencias de cómo cuidar nuestra piel.
En caso de pieles sensibles, no se debe utilizar cepillos para limpiar la piel, porque se irritará y el rozamiento empeorará el problema. Las que tienen pieles normales pueden usarlos, pero siempre limpios.
El agua mineral es un excelente tónico porque no deja ninguna sensación de tirantez. Es necesario practicar solo un consejo: absorber el agua restante con una toallita para no resecar al piel.
De poco sirve colocarse la máscara hidratante sin antes no se prepara la piel para recibirla con una limpieza en profundidad y una exfoliación para eliminar las células muertas.
El mismo producto hidratante para la cara no debe utilizarse para las manos. Estas últimas están más expuestas y por eso necesitan principios activos específicos que las cremas hidratantes para el rostro suelen no tener. Los productos específicos para manos, además, suelen contar con agentes cicatrizantes.
Es conveniente cambiar de crema cada dos o tres meses. Así, evitarás que la piel se habitúe a los principios activos del producto y manifieste intolerancia.
Lo ideal es usar una crema hidratante antes de colocar el maquillaje, sobre todo si se utilizan bases compactas. Recuerda que existen bases compactas. Asimismo, ten en cuenta que existen bases que ya vienen con propiedades hidratantes.
La exfoliación es un tratamiento completo que se debe realizar siempre con la piel limpia, tanto en la cara como en el cuerpo. Si tu gel de ducha es exfoliante, actúa como si fuera 2 en 1. Pero si es simple, debe lavar antes de exfoliar la piel.
El cepillo de pelo
Cambia el cepillo de pelo cada año para no dañar tu cabello
Por la sanidad de tu cabello, por noble que haya sido, cambia tu cepillo capilar una vez al año. Cualquiera sea la textura de las cerdas del cepillo, con el uso van teniendo pequeñas resquebrajaduras o desgastes, que son verdaderos cuchillos para tu pelo.
Se trata de peinar y no de rasurar cada vez que cepilles tu cabello para darle suavidad, lozanía y renovación.
Prefiere los cepillos con cerdas naturales, que duran más y sus filamentos resisten más que aquéllos plásticos e incluso los de metal.
Otra alternativa más moderna son los cepillos capilares iónicos, que tienen componentes más resistentes al calor y, de igual manera, protegen a tu cabello húmedo cuando lo peinas.
Mantén siempre limpio el cepillo, para remover bacterias, polvo y restos de aceites, acondicionadores y otros ingredientes utilizados para el cuidado capilar. Igualmente, limpia al menos una vez al mes el cepillo, para remover los restos de cabello que queden en él, usando agua y jabón o shampoo. Déjalo secar al aire.